-¡Al rato regreso Pablo!, voy al parque- grité desde la puerta a mi hermano, como cada sabado, me dí un baño, me puse galán, un chisguete de perfume y ¡listo!; estaba preparado para asistir a la cita con los amigos de la prepa en el parque reforma del paradisiáco puerto de Tuxpan, Veracruz.
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Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, aah no no esa es otra historia perdón, pues bien era el final de la década de los 80´s, una década plagada de magia y espectacularidad; Tuxpan de Rodríguez Cano, Veracruz México ¡Qué bello lugar! hacia aún más especial la magia de aquella época. Sabado por la tarde, el día estaba magnífico para salir a cotorrear con los amigos(como si las condiciones climatológicas hubiesen sido factor para cotorrear), en mi casa el ambiente estaba tranquilo apenas si se escuchaba el ruido de la TV mis padres estaban echandose una siestecilla, mi hermana seguramente se encontraba en la casa de algún vecino y mi hermano..., mi hermano mataba el tiempo de alguna forma rara en su cuarto destruyendo algún juguete quizá; 5:30 pm era hora de alistarse para salir en busca del reventón, de risa ¿no?, 5:30 pm creo que actualmente a esa hora los sabados la familia entera esta durmiendo siesta. Como cada sabado, me dí un baño, me puse galán, un chisguete de perfume y ¡listo!; estaba preparado para asistir a la cita con los amigos de la prepa en el parque reforma del paradisiáco puerto de Tuxpan, Veracruz; 6:30 pm hora de irse pues antes había que hacer una escala técnica en casa de mi novia -¡Al rato regreso Pablo!, voy al parque- grité desde la puerta a mi hermano, no recuerdo bien pero no es necesario el recuerdo ya que por cierto sé que no traía ni una sola moneda en la bolsa, eso significaba dos cosas : "Tendría que caminar hasta mi destino" y "Otra vez habría que aguantar la cábula de los amigos".
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La caminata aunque era larga nunca me pareció cansado hacerla, recuerdo que procuraba tardar solo media hora hasta la casa de mi novia, era imprescindible llegar peinado y sin haber sudado, esa era la verdadera proeza sin embargo lo conseguía, claro que de eso hace unos 20 kg. Una vez cumplido con el protocolo de reportarse con la novia como buen mandilón que siempre he sido, emprendí camino hacía lo que a la postre se convertiría oficialmente en el primer "sabado irresistible". Ahí estaban ya la mayoría de ellos, un grupo de orates bastante simpáticos y como todos los jovenes llenos de vitalidad o como dicen por ahí llenos de leche todavía; no sé cuantas gentes sean tan afortunadas pero yo tuve mucha suerte de cruzar parte del sendero de la vida con ese grupo de amigos: Fintas, Chicho, Piola, Charro, Ferguango, Topi, El conde, El muerto, El Mamao, Toniña, Compare, El huevo, Avispa, Yeyoy, La coyota, Sosa, Cambrige, Babis(un servidor) y los que de momento no recuerdo, parecía que cada uno hubiera estado diseñado para pertenecer al grupo ya que todos le daban cierto equilibrio y fortaleza a la relación, un poco indirectamente se encontraban las mujeres Mariana, Tere, Chelo, Alejandra, Irma, Asyadet, Guadalupe y Andrea por mencionar algunas, que tras bambalinas solían apoyarnos en todo; solían unirse al grupo otros amigos de generaciones siguientes finalmente ellos serían los sucesores de nuestras andanzas.
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Ahí estabamos todos reunidos, no había planes, nunco fueron necesarios, para entonces ya teníamos la fama de ser muy gorrones y efectivamente lo eramos, y esa noche no sería la excepción, corría el rumor de una lunada en la playa y hacia allá fué la busqueda. La señal de salida se dió y eso implicaba correr desesperadamente por encontrar un lugar dentro de los pocos vehículos que había, ya que obviamente no todos eramos pudientes o contabamos con la benevolencia de nuestro señor Padre como para llevar auto, desde ese momento se tornaba emocionante y divertido el cotorreo, comenzaba a escribirse la historia del primer sabado irresistible.
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